Posteado por: ignaciopeman | febrero 27, 2011

Disabled .- Owen

He sat in a wheeled chair, waiting for dark,
And shivered in his ghastly suit of grey,
Legless, sewn short at elbow.  Through the park
Voices of boys rang saddening like a hymn,
Voices of play and pleasure after day,
Till gathering sleep had mothered them from him.

About this time Town used to swing so gay
When glow-lamps budded in the light-blue trees
And girls glanced lovelier as the air grew dim,
— In the old times, before he threw away his knees.
Now he will never feel again how slim
Girls’ waists are, or how warm their subtle hands,
All of them touch him like some queer disease.

There was an artist silly for his face,
For it was younger than his youth, last year.
Now he is old; his back will never brace;
He’s lost his colour very far from here,
Poured it down shell-holes till the veins ran dry,
And half his lifetime lapsed in the hot race,
And leap of purple spurted from his thigh.

One time he liked a bloodsmear down his leg,
After the matches carried shoulder-high.
It was after football, when he’d drunk a peg,
He thought he’d better join.  He wonders why . . .

Someone had said he’d look a god in kilts.

That’s why; and maybe, too, to please his Meg,
Aye, that was it, to please the giddy jilts,
He asked to join.  He didn’t have to beg;
Smiling they wrote his lie; aged nineteen years.

Germans he scarcely thought of; and no fears
Of Fear came yet.  He thought of jewelled hilts
For daggers in plaid socks; of smart salutes;
And care of arms; and leave; and pay arrears;
Esprit de corps; and hints for young recruits.
And soon, he was drafted out with drums and cheers.

Some cheered him home, but not as crowds cheer Goal.
Only a solemn man who brought him fruits
Thanked him; and then inquired about his soul

Now, he will spend a few sick years in Institutes,
And do what things the rules consider wise,
And take whatever pity they may dole.
To-night he noticed how the women’s eyes
Passed from him to the strong men that were whole.
How cold and late it is!  Why don’t they come
And put him into bed?  Why don’t they come

——————————————————

Disabled .- W. Owen/traducción Ignacio Pemán

Se sentó en una silla de ruedas, esperando la oscuridad
Y se estremeció en su espantoso traje gris,
Sin piernas, cosido  junto al codo. A través del parque
Las voces de los niños sonaron tristes como un himno,
Voces de juego y  placer al acabar el día,
Hasta que el  sueño les reúna en su seno
 
Por aquella época la ciudad solía balancearse tan alegre
Cuando el resplandor de las lámparas brotaba de los árboles azul claro
Y las chicas de  mirada más hermosa que el oscurecido aire,
En los viejos tiempos, antes de que tirara a la basura  sus rodillas.
Ahora  nunca sentirá de nuevo  qué delgada
La cintura de las chicas es, o cómo calentar sus delicadas  manos
Todos ellos le tocan como   una enfermedad extraña.
 
Había un artista tonto por su cara,
Porque era más joven que su juventud, el año pasado.
Ahora es un  viejo; su espalda nunca  se moverá
Perdió su color muy lejos de aquí,
Vertido en llos hoyos de las bombas hasta que las venas se secaron,
Y la mitad de su vida consumida en la acalorada carrera
Y el borbotón  de púrpura  que brotó de su muslo.
 
Una vez  le gustó la sangre resbalando por su pierna,
Cuando tras los partidos le sacaban  a hombros.
Fue después del fútbol, cuando se bebió una estaca
Pensó que era mejor unirse. Se pregunta por qué

Alguien había dicho que vería un dios en la falda escocesa

Por eso, y puede que también, para agradecer a  su Meg
Sí, eso era todo, para complacer a aquellas aturdidas mujeres
El pidió unirse. Él no tenía porqué pedir perdón
Sonriendo escribieron su mentira, edad, diecinueve años,
 
Alemanes  recordados con temor,, y sin miedo,
El miedo viene dado. Él pensó en empuñaduras enjoyada
Para puñales en calcetines a cuadros; en saludos solemnes
Y cuidar las  armas, y salir, y pagar  los retrasos
Espíritu de cuerpo, y  consejos para jóvenes reclutas
Y pronto, fue reclutado con tambores y saludos
 
Algunos le aclamaron en casa, pero no  tanto como a  un  guardameta
Solamente un hombre solemne, que le llevó frutas
Le agradeció, y luego le preguntó  por su alma
Ahora, él pasará algunos años de enfermedad en hospitales
 
Haciendo cosas que  las normas consideren sabias,
Y   provocando toda la compasión imaginable
Esta noche se dio cuenta de  cómo los ojos de las mujeres
Se fijaban en  los hombres enteros y fuertes 
¡Qué frío y tarde es ya! ¿Por qué no vienen
Y le llevan a la cama? ¿Por qué no vienen?
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