Posteado por: ignaciopeman | marzo 2, 2011

To an athlete dying young
by A. E. Housman (1859-1936)

The time you won your town the race
We chaired you through the market-place;
Man and boy stood cheering by,
And home we brought you shoulder-high.

To-day, the road all runners come,
Shoulder-high we bring you home,
And set you at your threshold down,
Townsman of a stiller town.

Smart lad, to slip betimes away
From fields were glory does not stay
And early though the laurel grows
It withers quicker than the rose.

Eyes the shady night has shut
Cannot see the record cut,
And silence sounds no worse than cheers
After earth has stopped the ears:

Now you will not swell the rout
Of lads that wore their honours out,
Runners whom renown outran
And the name died before the man.

So set, before its echoes fade,
The fleet foot on the sill of shade,
And hold to the low lintel up
The still-defended challenge-cup.

And round that early-laurelled head
Will flock to gaze the strengthless dead,
And find unwithered on its curls
The garland briefer than a girl’s

————————————————

XXVII. ” a un joven atleta muerto prematuramente” por A. E. Housman

Traducción Ignacio Pemán

Aquella ocasión en que  ganaste la carrera de tu ciudad

Te  ovacionábamos a lo largo de la plaza del mercado;

Hombres y niños  de pié aclamándote,

Y a casa te llevábamos a hombros

Hoy, todos los corredores salen a la calle

A hombros te traemos a casa,

Y  te dejamos  en  el umbral

Ciudadano de una ciudad aún más silenciosa.

Muchacho listo, para escabullirte antes de tiempo

De los campos donde la  gloria  no se queda

Y  aunque crece el laurel antes de tiempo

Se marchita más rápido que la rosa.

Los ojos que la noche umbría ha cerrado

No  pueden ver el record interrumpido,

Y el silencio no suena peor que los vítores

Después de que la tierra tapara los oídos:

Ahora ya no hincharás la derrota

De los muchachos que desgastaban sus honores,

Los corredores de renombre que superó

Y el nombre muerto antes que el hombre.

Así colocado, antes de que sus ecos se desvanezcan,

El pie de la armada en el alféizar de la sombra,

Y sostiene  en lo alto  el bajo dintel

La todavía defendida  y anhelada copa  

Y alrededor de esa  prematura cabeza laureada  

Se juntarán para contemplar al muerto sin fuerzas,

Y encuentra vivaz entre sus rizos

Una diadema tan pequeña como la de una niña

——————————————-

 
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