Posteado por: ignaciopeman | julio 20, 2012

reseña biográfica

Joseph Rudyard Kipling (30 December 1865 – 18 January 1936) no participó en la guerra pero quizás haya sido el que mejor  hay expresado  la mirada de un  padre ante la pérdida del hijo en las trincheras tanto por su calidad como escritor como  por el impacto que tuvo la muerte de su hijo. A su hijo John le costó mucho esfuerzo alistarse y poco morir, le costó poco tiempo morir y a su padre toda una vida encontrar su cuerpo.  El joven aspirante a soldado tuvo que sortear todo tipo de problemas para alistarse en el ejército debido a sus problemas de vista. Solo las buenas relaciones –y el entusiasmo bélico- de su padre le posibilitaron alistarse en el Irish Guards. John de  19 años murió al poco de  ir al frente en la batalla de Loos en Septiembre de 1915. Su cuerpo no fue encontrado hasta el año 1922 pero de creer el relato de un compañero que le vio morir su final fue doloroso:  He was last seen stumbling through the mud blindly, screaming in agony after an exploding shell ripped his face apart

En la vida de su padre la muerte de John supuso un antes y un después. De su inicial deseo de tener un hijo héroe,  a las palabras que se le atribuyen tras la muerte de su hijo If any question why we died/ Tell them, because our fathers lied.”  Un cambio que arrastro el resto de su vida.  En las biografías la pérdida de su hijo aparece como un hecho tan resaltado como su Premio Nobel o la admiración que despertaba su personalidad, y todas las fuentes atribuyen sus frecuentes depresiones y posterior pesimismo a la pérdida de su único hijo.

De hecho dedicó gran parte de su vida a mantener vivo su  recuerdo, primero como miembro activo en el Imperial War Graves Comisión dedicado a encontrar su cuerpo hasta que en el año 1922 creyeron identificarlo.  A él  se le atribuye la idea de  la inscripción que aparece en el Stone of Rememberance “Their Name Liveth For Evermore” del libro del eclesiástico (Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones). Tambien dedicó su tiempo a escribir  un libro sobre la historia el Irish guards al que perteneció su hijo

Aunque se ha querido relacionar el poema traducido “My Boy Jack” -escrito en el año 1916-  con su hijo, lo cierto es que la relación es dudosa ya que fue publicado con ocasión de un relato sobre la Batalla de Jutland y las referencias del poema a la muerte en el mar  no guardan relación alguna con su muerte en las trincheras.

Pero fuese o no John la referencia directa del poema lo cierto es que no le resta intensidad. El padre pregunta sin cesar a un interlocutor si cree que su hijo va a volver y a pesar de las  respuestas insiste en la pregunta. Pienso que la intensidad no está tanto en la noticia de su muerte –que no llega a recibir claramente-  como  en la actitud de espera del padre. Espera que alimenta una imposible esperanza y resalta su soledad ante la mirada del interpelado en el poema y de nosotros los lectores que sabemos que no vendrá. Parece que como si nadie se atreviese a decírselo ante el posible dolor de la noticia. La intensidad también puede estar en la propia ambigüedad de las contestación del interpelado que por respeto al dolor del padre o por una escondida esperanza se refugia en la metáfora de la marea.

I. Pemán

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